sábado, 25 de enero de 2025

Poesia




La tabla infinita
(Inspirada en el estilo de Mario Benedetti)

Aquí está,
como un poema sin fin,
la tabla periódica de los días,
con sus nombres breves,
sus símbolos crípticos,
y sus historias largas.

El hidrógeno,
liviano como el primer suspiro,
soñando con explosiones estelares.
El oxígeno,
compañero de vida,
se abraza al hidrógeno para hacer agua
y al carbono para construir amores.

Ahí están,
los nobles gases,
que miran desde su esquina
con la soberbia del equilibrio.
No se mezclan,
no se entregan,
pero brillan en neones de ciudades perdidas.

El carbono,
ese viejo poeta,
dibuja formas imposibles,
tejidos y promesas
que sostienen este caos hermoso.

Y los elementos pesados,
los que cargan
con los pesos del mundo,
el uranio que murmura secretos atómicos,
el oro que siempre seduce,
y el plomo,
tan gris y tan denso,
como los días que no queremos recordar.

La tabla está viva,
se expande,
descubre islas de incertidumbre
en su océano cuadriculado.
Es un mapa y un espejo,
donde el universo
se confiesa en silencio.

Al final,
no es sólo ciencia,
es poesía:
un desfile de átomos y sueños,
de vida y materia,
de lo que somos
y de lo que seremos.

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